Caída del petróleo: ¿cuál es el impacto en los granos?

Caída del petróleo: ¿cuál es el impacto en los granos?

Agritotal

No es el único factor, pero la cotización del petróleo a nivel internacional tiene su impacto en los granos, oleaginosas y derivados

Históricamente, la relación entre el principal commodity energético y las materias primas agrarias estaba dada por los movimientos de flujos financieros de un mercado a otro: inversores y fondos especulativos se movían desde y hacia los mercados de commodities, según las variables de oferta y demanda que eran clave para la determinación de los precios.

Así, los inversores y los fondos actuaban cuando veían oportunidades de subas ante problemas en la oferta de determinada materia prima, por caso una sequía que diezmara la producción de soja o maíz en alguno de los principales productores mundiales, o algún conflicto bélico en Medio Oriente que hacía temer problemas de abastecimiento de crudo

Y esa relación no se fue del todo, ya que los inversores y fondos siguen más que atentos los vaivenes de la oferta y demanda global de las materias primas.

También, históricamente el precio del petróleo fue fundamental como insumo para la producción: cuanto más elevado el valor del barril, más debían valer las materias primas agrarias para que la actividad fuera rentable.

Pero hoy, el impacto que tiene el valor del crudo en los granos no es meramente financiero o solo por una cuestión de costo como insumo. En la actualidad, la relación es más intensa y puede decirse que está dada por «competencia».

Es que desde que entre 2004 y 2006, Estados Unidos pone en marcha una serie de normativas con incentivos para los combustibles renovables, en detrimento de los combustibles fósiles. El país norteamericano apuesta al etanol, en base a maíz, y la capacidad de producción de ese combustible renovable se quintuplicó en los últimos 8 años. Otro tanto pasa con el biodiesel que se produce sobre la base de oleaginosas. Aunque a otros tiempos y a otras escalas que la de EE.UU, en la Argentina con la soja; en Europa con la colza y la canola, y en Asia con la palma se produce, consume y hasta se exporta biodiesel.

El mundo se mueve a las energías renovables, aunque sin abandonar al petróleo de manera definitiva, y muchos países, como la Argentina, tienen hoy la obligación de que las naftas y el gasoil que se comercializa en sus territorios deban mezclarse hasta determinados porcentajes con combustibles alternativos.

Sin olvidarse que el principal impulsor para el aumento de la producción global de granos y oleaginosas es la creciente demanda de Asia, sobre todo de China en la última década, la irrupción de los combustibles renovables en base a aceites vegetales tiene su cuota de participación en ese incremento.

Así, en los últimos años, el petróleo y los commodities agrarios se relacionan más desde el punto de vista de la demanda sustituta, que desde lo que significa como insumo para la producción o los flujos financieros entre mercados, que no obstante siguen teniendo su peso.

Y sobre todo en esta campaña 2014/15, el impacto de los precios del petróleo sobre los granos queda más en evidencia que en las últimos cinco o seis ciclos. Eso porque si bien los incentivos para utilizar granos como combustibles renovables, sumado a la fuerte demanda asiática por materias primas sin procesar, hicieron que creciera con fuerza la siembra de esos productos, de la mano de un alza en los valores de las materias primas, diferentes factores climáticos hicieron inclusive que el área sembrada global con maíz, soja, colza y palma no se tradujera en incrementos proporcionales en la producción.

Así, hasta fines del año pasado, los precios de los granos y oleaginosas se mantuvieron en rangos elevados para lo que fueron sus cotizaciones históricas, algo que ahora parece haber cambiado. A la súper cosecha de maíz y soja en Estados Unidos, se suman las previsiones de nuevas cosechas récord en América del sur, que la actual campaña dejará la mayor oferta global de cereales en los últimos 30 años y que la demanda mundial no crece en la misma proporción que la oferta. Todos componentes que vislumbran mayores bajas en las materias primas agrarias.

A todo eso se añade el comportamiento del petróleo. Desde octubre pasado, el crudo perdió 50% de su valor, que pasó de costar por encima de los u$s 90 a u$s 45 por barril. Algo similar pasó con la nafta (gasolina) en Estados Unidos, que hoy se ubica en torno a u$s 1,4 el galón. Y, como se dijo al principio, al haberse convertido los granos en sustitutos de los combustibles fósiles, sus precios deben mantener cierta relación con la cotización del petróleo para mantenerse como alternativa rentable. Dicho de otro modo: si el petróleo y sus derivados se mantienen en los actuales rangos, el valor del maíz en Estados Unidos, o de la soja y derivados, no puede subir por encima de los niveles actuales, sino producir etanol no sería rentable y bajaría la producción de ese grano, afectando no solo la producción de biocombustibles sino también la oferta general de esas materias primas.

Paula López